Casa en Benito Juarez.
Con Kundy Macías, Andres Tapia Avalos, Majo Diaz Varela, Alfonso Trueba y Julian Verón.
Dirección de obra: Alfonso Trueba y Arturo Sanz.
Las ciudades pampeanas, sus barrios y sus casas, representan una tradición basada en una geometría austera que permite su armonía al paso del tiempo, y su adaptación a las diferentes condiciones de vida.
La manzana cuadrada o rectangular (en este caso), la plaza fundacional como el espacio publico característico, rodeado de sus correspondientes edificios que representan los poderes públicos y religiosos, están ordenados según una geometría cuadricular, que independiente de su sencillez, es el escenario ideal de las particularidades de cada edificio, de la multiplicidad de usos de una plaza urbana, y de los rasgos distintivos de las viviendas que miran desde la intimidad, la vida urbana.
Esa condición atávica, que decanta en nuestras ciudades, en la vivienda se traduce en un arquetipo que atraviesa la arquitectura desde la domus romana hasta las casas patio de Mies van der Rohe, pasando por nuestra casa chorizo. El patio es a la vivienda como la plaza a la ciudad. Es el regulador de la vida social y de la conformación de los espacios íntimos, así como el mediador de las relaciones entre la calle, el interior y el fondo del lote.
El patio excede así su función primitiva, es decir, la de posibilitar la iluminación y ventilación. En la propuesta adquiere una dimensión organizativa de la planta definiendo la sectorización entre áreas publicas y privadas, con instancias intermedias, como el acceso y la cocina, esta última, entendida como un sector de articulación con el exterior, tanto hacia la calle como hacia el patio de fondo.