Plan Maestro del Predio de Mar Azul Reserva Villa Gesell, prov. Buenos Aires.

Con Andrés Tapia Avalos, Noe Gomez, Maria J. Diaz Varela, Kristina Atanasoska, arqtos. y Facundo Carrozino

Villa Gesell y las localidades de Las Gaviotas, Mar de las Pampas y Mar Azul se han convertido en un continuo urbano con una fuerte influencia de las características ambientales paisajísticas propias de los asentamientos costeros. La geomorfología del paisaje actual, presenta un relieve llano con ocasionales sectores más deprimidos, que conforman bajos y lagunas y más elevados integrados por el campo de dunas activo. Algunos de estos sectores fueron antropizados como el ¨bosque ¨ sobre la calle 47 o el sector del camping actual.
Sin embargo todavía persisten, en grandes sectores del lugar, las características naturales de cuerpo medanoso propio del ecosistema costero bonaerense. Es de vital importancia destacar que el uso turístico propio de estas zonas no debe destruir las cualidades paisajísticas esenciales, entendiendo que el uso masivo y depredador de esas actividades económicas muchas veces, se convierten en el motivo de su degradación y consecuentemente del traslado de la actividad, que le daba sentido, a otras zonas vírgenes, dejando estructuras físicas y antropizaciones abusivas donde la naturaleza no puede reconstruir su estado original.
El equilibrio de los subsistemas urbano, paisajístico y ambiental es la premisa de la propuesta, buscando armonizar la dinámica propia del ambiente costero oceánico con la urbanización característica de la toda actividad humana.
No consideramos el medio ambiente solo como un mero escenario acomodaticio a la economía del turismo. El carácter de ¨escenario¨ lo define como algo inerte o lo sumo pasivo, esperando ser utilizado. La propuesta considera al paisaje como un organismo activo cuyas dinámicas forman el sustrato del proyecto y se potencian con una urbanidad posible.
Proponemos una reconciliación entre paisaje y urbanidad por que el paisaje ¨ha sido históricamente definido como el arte de organizar superficies horizontales… Al prestar atención a estas condiciones de la superficie –no solo a su configuración, sino también a su materialidad y comportamiento- los diseñadores pueden activar el espacio y producir efectos urbanos sin el pesado aparato de la construcción espacial tradicional¨ (Stan Allen). En este sentido, el rico ecosistema costero debe ser potenciado por la propuesta urbana y no en sentido contrario, por lo que no consideramos la naturaleza como un mero soporte, sino como un paisaje activo que debe ser respetado en sus dinámicas más insondables.
La propuesta se basa en proporcionar una estructura funcional y geométrica, compatible con las características físico-naturales del territorio a intervenir, tratando de encontrar la expresión construida de esta nueva naturaleza urbana.