CENTRO CULTURAL LEONARDO FAVIO,LANUS. MENCION HONORIFICA

En asociacion con L. Jauregui,M. Calvari,L. Zapata, colaborador: J. Itxassa

Ahora. Es la condescendencia con nuestro presente, asimilando tanto arquitectónica como culturalmente la época en que vivimos. Un centro cultural en Lanús es “simulacro”. Por ende, el espacio para la formación cultural debiera captar esta condición sin volverse una mera escenografía de acontecimientos pedagógicos, evitando asimilarse como “templo” del arte (con las connotaciones frívolamente idólatras que esto conlleva), lo que lo convierte en un objeto de deseo y no en un productor continuo de sentido, tanto para los que lo habitan y para los que lo miran. Aquí. Es el lugar al que recurrimos para poder producir un objeto, brindándonos necesidades y despojándonos de los deseos. Es el escenario de una serie de acontecimientos propios de la ciudad que debemos entender y responder en el mismo sentido en que estos se nos presentan. La realidad “conurbana” (extremadamente literal, decodificada al punto de la obviedad) produce una ciudad de objetos fragmentados, desangelados y redundantes sobre una red heterogénea que condiciona una suerte de espacio público regurgitado por el contraste, sirviendo como materia de proyecto positiva y aliciente donde insertar la propuesta. De esta forma, el nivel 000 se plantea como una sucesión dis-continua del espacio público que abarca todo el terreno. Los edificios son una serie de dispositivos que toman su posición desde la oportunidad que brinda el entorno, consolidándolo (edificio de administración), aislándolo (escuela) o tomando una posición ambigua ( biblioteca), todos en una danza a-rítmica que tiene en el edificio existente su baricentro.